El juego de los tomates

El juego de los tomates de Alfonso V es una variación del clásico juego de los cubiletes, hecho con pequeños tomates cherry en lugar de pelotitas y con tomates grandes como aparición final, todo presentado con la temática del trile.

Cuando Alfonso V creó su rutina de cubiletes con tomates quiso que fuera lo más alejada posible a las presentaciones clásicas de cubiletes, que suelen ser de «sólo mirar» y donde los espectadores no participan nada. Así que la meta es que fuera muy participativa y llena de comedia.

Además quiso que hubiera variedad de efectos y sorpresas. En la presentación el mago no hace magia, hace trile, eso quiere decir que efectos como penetraciones o reuniones de pelotitas no eran deseables. Pero si puede haber multiplicaciones, desapariciones, apariciones y como no, el aumento de tamaño final.

Es una rutina pensada para escenario; por ello toda la acción sucede encima de los cubiletes que al estar boca abajo proporcionan una especie de plataforma para aumentar la visibilidad; cosa que no sucede en las rutinas clásicas donde la acción transcurre a nivel de la mesa.

Material:

  • 3 cubiletes
  • 7 o 8 tomates cherry (que harán las veces de pelotitas)
  • 3 tomates (las cargas finales). Alfonso V usa los tomates artificiales de Michael Ammar que dan el pego incluso muy de cerca.
  • 1 sobrecito de ketchup, de los que dan las hamburgueserías
  • 1 bote de ketchup gag, fabricado por Jarri Marquerie.
  • 1 velador con la base tipo trípode, cuyo tablero pueda girar fácilmente

Preparación inicial:

En el maletín tendremos:
– 3 cubiletes apilados en torre, con un tomate cherry dentro de cada uno.
– El bote de ketchup gag

En el bolsillo derecho de la chaqueta habrá:
– 4 o 5 tomates
– 1 sobrecito de ketchup
– 2 tomates grandes

En el bolsillo izquierdo tendremos:
– El otro tomate grande

Ejecución:

Para hacer esta rutina deberás primero estudiar el juego de los cubiletes de AlfonsoV, donde se explican las técnicas básicas que luego adaptaremos a esta rutina.

Saca a 2 voluntarios y ponlos a cada lado de la mesa. Si trabajas con niños saca voluntario a aquellos que sí le gusten los tomates, con la excusa de que son niños más sanos. En caso de adultos saca a los más jóvenes, suelen ser más participativos y se atreverán a comerse los tomates. Los adolescentes pueden sufrir mucha vergüenza, están en una época en la creen que todo el mundo gira en torno a ellos y suelen ser más susceptibles al ridículo.

Di que vas a hacer el juego del trile y saca la torre de cubiletes. Dale el tomate del cubilete superior al espectador de la derecha para que lo examine, dile que no se lo coma.

Trile gag y aparición de 3 tomates

A continuación procederemos como el paso 0 y 1 de la rutina de cubiletes que hemos explicado en las instrucciones anteriores. Sólo usaremos al espectador de la derecha, al de la izquierda lo reservamos para la siguiente fase. Recordamos que el paso 0 era enseñar los cubiletes vacíos. Y el paso 1 era el trile cómico donde el espectador siempre adivina donde está la pelota, porque se ve, porque no se mueven los cubiletes, porque no se mueve el cubilete del tomate. Y finalmente cuando si se mueve el cubilete que contiene el tomate cherry, giramos la mesa sin que el espectador lo sepa, aunque el resto del público lo vea, con grandes risas.

Acabamos con la aparición de 3 tomates cherry, que daremos al espectador de la derecha para que los examine.

Examinar el material

Enseñamos el interior de un vaso al espectador de la izquierda. Se lo dejamos con la mano derecha dentro. Enseñamos el siguiente vaso, vacío, se lo ponemos en la otra mano. Parecerá Doraemon. Enseñamos el último, vacío, a falta de manos se lo ponemos en la nariz, como un hombre topo.

Gag del Ketchup

Empalmamos un tomatito del bolsillo, nadie se dará cuenta por las risas. Vamos al maletín para coger el bote de ketchup gag, donde podríamos haber cogido también el tomatito. Y a continuación hacemos la broma del ketchup que supuestamente mancha a un espectador. La risa nos servirá también de paréntesis de olvido de la carga del tomatito.

Desaparición gag tapando ojos

Cogemos los vasos del espectador añadiendo el tomate en uno de ellos. Pasamos a colocar, como hicimos al principio, los cubiletes alineados boca abajo, el que contiene el tomate estará a la derecha.

Colocamos los tres otros tomatitos encima de cada cubilete. Y le decimos al espectador de la izquierda que vas a hacer desaparecer un tomate sin lo que vea, el resto de los espectadores verán la trampa, él no. Coge el tomate de la derecha, cuenta tres y a la de tres le tapas los ojos, guadate el tomate en el bolsillo derecho, donde empalmarás un tomate grande, sin sacar todavía la mano del bolsillo.

Desaparición gag señalando hacia el público

Los espectadores se reirán y el voluntario se quejará. Di que lo vas a repetir sin taparle los ojos. Coge el tomate cherry del cubilete central a la vez que cargas el tomate grande. Cuenta uno, dos y antes de decir tres, le preguntas si es su madre o su mujer (según el tipo de espectador) la que está allí, señalando a lo lejos. Cuando mire guárdate el tomatito en el bolsillo derecho, donde agarrarás ahora el sobrecito de ketchup.

Tomate del bolsillo al cubilete de la derecha

Di que eran bromas y ahora lo vas a hacer en serio con el tomate que queda sobre el cubilete de la izquierda. Cógelo a la vez que cargas bajo él el sobrecito. Di que lo vas a poner claramente debajo del cubilete de la derecha. Haz el gesto de introducirlo, sin ni tan siquiera levantar el cubilete, no queremos que ningún espectador, con un ángulo de visión incorrecto descubra el tomatito que está desde el principio de esta fase, además estamos en una dinámica de bromas que así mantenemos. En vez de ponerlo en el cubilete guárdalo descaradamente en el bolsillo derecho, donde empalmarás un tomate grande. Cuando proteste el espectador diciendo que te has guardado el tomate cherry, levanta el cubilete de la derecha para demostrar que está allí, cargando de paso el tomate grande.

Aparición de sobrecito de ketchup en cubilete de la izquierda

Procede a explicar, falsamente, el truco del juego. Al público le encantan las explicaciones, aunque sean falsas; es una buena manera de captar su interés. Coge el tomatito recién aparecido y lo guardas en el bolsillo derecho, donde empalmarás 6 o 7 tomatitos. Di que del bolsillo viaja a la otra mano, como se puede ver, enseña la mano izquierda, que se verá claramente vacía, pero actúa como si tuvieras un tomatito en el dedo meñique. Di que al levantar el cubilete parece que aparece porque empujas, pero eso sí, no hay que apretar porque sino… Levanta el cubilete de la izquierda para mostrar el sobrecito de ketchup, cargando los tomates de la mano derecha. Muestra verticalmente el ketchup para que el público aprecie la broma.

Aparición de muchos tomatitos

Deja el ketchup en el bolsillo o en la maleta a la vez que coges otro de los tomates del bolsillo, diciendo: «¿Dónde he puesto el tomate? Aquí está» Di : «importante guardar el tomate en el bolsillo derecho porque si lo haces en el izquierdo no sale, lo que sale son… muchos». Guarda el tomate en el bolsillo izquierdo y empalma el tomate grande restante. Levanta el cubilete con la mano derecha, cargando invisiblemente el tomate con la izquierda y mostrando la aparición de 6 o 7 tomatitos.

Gag tomates en la boca gag

Pon un tomatito encima de cada cubilete (que ya están cargados con los tomates grandes). De los restantes, da un tomate a cada espectador y otro para ti.

Di que repitan lo que dices y haces, porque a veces, cuando haces el trile, viene la policía, y hay que deshacerse de las pruebas.

Di algo así, para que repitan, siempre resulta cómico para el resto de los espectadores: Señores y señoras… Ladys and gentlemen… un juego de magia… y alta prestidigitación (los niños siempre se traban)… la desaparición del tomate… o tomatoe.

Agarramos el tomate, haz un falso torniquete, cogiendo realmente el tomate en la mano derecha. Es una finta. Y grítale a un espectador que no lo aplaste gesticulando con la mano derecha que habrá dejado su pelota en la izquierda. Aprovecha las risas para hacer, ahora sí, un torniquete real, fingiendo coger el tomatito en la mano derecha e introducírtelo en la boca, poniendo un poquito la lengua sobre el carrillo para simular que está allí y tener una leve dificultad en pronunciar que le de más realismo.

Haz que los espectadores se metan sus tomates en la boca. Si alguno es muy remilgado, por lo menos conseguirás que uno si se lo meta en la boca, lo cual nos sobra para el resto de la rutina. Si nadie quisiera, pide entre el público alguien que quiera, así con la presión quizás accedan, o sustituye a uno de los voluntarios.

Con tu supuesto tomate en la boca y el real de los espectadores seguimos con un redoble de tambor, dificultoso para ellos al tener la boca llena,… Muestra que el tomate aparece en tu mano, ellos lo tendrán en la boca. Risas.

Comerse tomates

Lo vamos a repetir, a su manera, metiéndote tú y los espectadores vuestros tomates en la boca realmente. Di: «Vamos a hacer desaparecer el tomate en 5 segundos». Comete el tomatito mientras cuentas del 5 al 1. Los espectadores se comerán sus tomates, o incluso alguno lo guardará o lo tirará lejos. Son momentos de muchas risas.

Enseña las manos vacías y la boca vacía, con un gesto de hacer burla que repetirán también los ayudantes.

Pero más difícil, lo vamos a repetir, elige al espectador más gracioso y participativo y ponle uno a uno los 3 tomates cherry que estaban encima de los cubiletes. Se los comerá con gran esfuerzo, y gran regocijo del público, o los escupirá en un platito o vasito que tendremos para tal menester. Los tomates habrán desaparecido.

Aparición de tomates grandes

«Lo vamos a repetir con el espectador que se libró, para que no se ría, con los 3 tomates a la vez». Pon una mano de cada espectador sobre un cubilete y tú sobre el central. A la de tres levantáis los vasos, apareciendo los 3 tomates gigantes. Tras los aplausos y risas haz como si tuvieras la intención de meterle los 3 tomatazos a la vez en la boca del voluntario, mientras se sientan en su sitio recibiendo su merecido aplauso.

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